domingo, 25 de enero de 2009

Coaching y Psicoterapia

Se puede identificar dos corrientes que abordan la relación existente entre coaching y psicoterapia:

(1) Los que niegan semejanzas entre coaching y psicoterapia y más bien enfatizan sus diferencias.
(2) Los que ponen énfasis en sus semejanzas y ven al coaching como una evolución de la psicoterapia.

La primera tendencia está conformada por profesionales cuya formación y ejercicio profesional están alejados totalmente del campo de la psicoterapia. Estos profesionales al establecer comparaciones entre coaching y psicoterapia suelen considerar única o principalmente los enfoques psicoterapéuticos tradicionales, tales como: la terapia de enfoque dinámico y el Psicoanálisis. En esta medida señalan que una diferencia importante entre psicoterapia y coaching es que en la primera se realiza una indagación profunda del pasado del cliente (“paciente”) y se busca generar en éste un espacio de comprensión del origen de su problema psicológico sin necesariamente ayudarlo a tomar acciones en el presente, mientras que el coaching está enfocado en el presente y futuro, e impulsa al cliente (“coachee”) a tomar acciones que lo ayuden a lograr sus metas.

La segunda tendencia es defendida por profesionales vinculados a la Psicoterapia. Ellos afirman que el coaching es una evolución de la psicoterapia en la medida en que posee muchas semejanzas con los enfoques psicoterapéuticos modernos y especialmente con las terapias cognitivas, tales como: la terapia cognitiva conductual y la terapia racional emotiva. Enfatizan que tanto el coaching como las terapias cognitivas están centradas en el presente y futuro, y en el cambio de paradigmas mentales para impulsar al cliente/coachee a tomar acciones que lo ayuden a lograr resultados exitosos o sus metas.

A partir de mi formación profesional y praxis en psicoterapia cognitiva y coaching he ido reflexionando sobre la relación existente entre ambas disciplinas. Deseo compartir con ustedes algunas de estas reflexiones:

• Para ser coach no se requiere ser psicólogo ni mucho menos psicoterapeuta. Sin embargo, hay ciertas competencias que son necesarias para el ejercicio eficiente de ambas disciplinas, tales como: capacidad de autoobservación y autoconocimiento, interés genuino en ayudar al cliente, actitud abierta hacia el aprendizaje, integridad y honestidad, optimismo (confiar en el potencial del cliente, y en su capacidad para cambiar o mejorar), respeto al cliente, humildad, flexibilidad, tolerancia, escucha activa, empatía y el arte de hacer preguntas claves que generen reflexión en el cliente. No se puede hacer coaching ni psicoterapia si no se reúnen estas competencias, los espacios de formación en ambas disciplinas ofrecen el marco para poder desarrollarlas.

• Las acciones que toman las personas u organizaciones están apoyadas en sus paradigmas mentales, creencias, significados e interpretaciones que hacen de la realidad. En las terapias cognitivas y en el coaching es fundamental realizar un trabajo orientado a ayudar al cliente a identificar y cambiar aquellos esquemas mentales o creencias que lo alejan del logro de sus metas, y promover la incorporación de paradigmas mentales que promuevan en él la toma de acciones que lo conduzcan a resultados exitosos. Toda intervención terapéutica o de coaching orientada únicamente a la solución de problemas o al mero reemplazo de comportamientos negativos por comportamientos positivos resultaría superficial y, en el mejor de los casos, podría ofrecer resultados exitosos a corto plazo pero no a mediano ni largo plazo.

• Un buen terapeuta y un coach no emiten juicios, no aconsejan ni ofrecen soluciones a su cliente sino que le plantean preguntas poderosas que lo ayuden a reflexionar con mayor profundidad en un tema o quizás a reflexionar sobre algo que nunca antes lo había hecho. Las respuestas y soluciones están en el cliente, nuestro rol es ayudarlo a que las descubra. El protagonista del cambio es el cliente dado que se trabaja en función a sus necesidades y objetivos, y porque él es el responsable de su proceso de transformación y de los resultados que obtiene.

• La terapia es una intervención que se realiza dentro del campo de la salud mental, mientras que el coaching es una disciplina o arte que se practica dentro del área de desarrollo. En la terapia el cliente busca aliviar un dolor emocional, superar un problema de comportamiento o manejar un trastorno mental. En el coaching el cliente busca alcanzar un estado deseado y generar en él transformaciones que lo ayuden a lograr sus metas.

• La terapia es una intervención que suele ser larga, toma meses y en algunos casos años. El coaching es un proceso que suele ser mucho más corto que una terapia, pueden ser suficientes unas 8 ó 12 sesiones, dependiendo el caso.

• En la terapia el cliente es generalmente una persona (terapia individual) o grupo de personas (terapia de pareja, terapia familiar, terapias grupales, etc.) que están enfrentando un problema psicológico que les genera mucho dolor emocional. En el coaching el cliente es un individuo (coaching personal o coaching ejecutivo) o una empresa/organización (coaching organizacional) que busca moverse de un estado actual, que le resulta poco satisfactorio, a un estado deseado que implique el logro de sus sueños y metas.

Finalmente, deseo compartir con ustedes una experiencia personal. Cuando empecé a formarme como coach, teniendo ya varios años de formación y de ejercicio profesional como terapeuta, encontré más de un formador que puso mucho énfasis en la diferencia que existe entre la psicoterapia y coaching y en el riesgo que existía de que la visión del psicólogo terapeuta pudiese interferir en su aprendizaje y ejercicio como coach. Les confieso que al inicio este mensaje me llevó a trazar una línea divisoria muy tajante entre ambas disciplinas, sin embargo, al poco tiempo de estar ejerciendo el coaching personal y ejecutivo me permití fluir en mis sesiones de coaching y descubrí algo maravilloso: que el ser psicóloga y terapeuta potenciaba mi rol como coach, es decir, mis clientes (sean pacientes o coachees) se beneficiaban de las habilidades y competencias que había desarrollado en ambas disciplinas. Se trataba de saber identificar bien las necesidades de mi cliente y en base a ello poder echar mano a veces a herramientas o estrategias propias de la terapia y otras veces a herramientas del área del coaching. Tengo clientes que me buscan para iniciar terapia cuando en verdad son candidatos para un proceso de coaching y viceversa, sin embargo, lo que más encuentro es que las personas que me buscan para que las apoye tienen algunas áreas a desarrollar con el coaching y otras áreas a abordar con la psicoterapia. Cuando se trata de intervenir en las organizaciones el abordaje es desde la línea del coaching, sin embargo, un excelente psicoterapeuta y coach peruano, que trabaja con organizaciones, tiene una frase que me deja pensando: “El coaching organizacional no es más que un pretexto para que el psicólogo entre a las organizaciones”. Seguiré reflexionando al respecto!

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