viernes, 31 de julio de 2009

Del resentimiento a la aceptación


  • "Yo tenía derecho a ser ascendido dentro de la empresa y por culpa del nuevo jefe que llegó no lo fui... esto fue injusto y tarde o temprano él lo pagará".

  • "Yo merecía ser cuidada por mi madre y por culpa de mi padrastro, quien acaparaba toda su atención, no lo fuí... no fue justo lo que me pasó y sé que la vida se lo cobrará a ambos".
  • "Yo no merecía ser abandonado por mi pareja y ella lo hizo y se fue con otro hombre...esto fue injusto pero sé que todo lo malo que uno hace a otro luego regresa...seguro él le será infiel y la dejará".

¿Te sientes identificado con estas frases?. Si la respuesta es afirmativa podría decir que estás habitando en el resentimiento.


¿Qué condiciones contribuyen a que se desarrolle el resentimiento?

1. El juicio de que una promesa o expectativa legítima no fue cumplida:
"Existe alguien que se interpuso impidiendo que yo obtuviera lo que me merecía y esto me cerró determinadas posibilidades en la vida...esto es injusto y debe ser castigado". El resentimiento aparece como una invocación de justicia frente a la injusticia ocurrida y por ello suele estar acompañado de una declaración que refleja un deseo de venganza: "El responsable de esta injusticia tarde o temprano pagará por lo hecho".

2. Existe una situación que obstaculiza o impide manifestar nuestra ira o hacer un reclamo. Generalmente, son nuestros juicios los que nos impiden expresar nuestra ira: "Si expreso mi rabia no seré comprendido", "si expreso mi ira las consecuencias para mí serán aún peores que las actuales, por eso mejor no lo hago", etc.
Cuando vivimos en el resentimiento nos quedamos atrapados, en un especie de callejón sin salida, entre el juicio: "las cosas pudieron ser diferentes" y el juicio: "ahora no puedo hacer nada para modificar lo ocurrido".

El resentimiento surge con mayor facilidad en situaciones de destribución desigual del poder en las que prevalece el temor a expresar la ira por anticipar que si reclamáramos seríamos objeto de abusos aún peores.

¿Cuáles son las consecuencias del resentimiento?

1. Sufrimiento penetrante y casi permanente que interfiere en diversas áreas de nuestra vida, no dejando espacio para la alegría ni para la felicidad verdadera.

2. Interfiere seriamente en la convivencia y en la coordinación de acciones con los otros.

3. Pérdida de libertad. Si vivimos en el resentimiento nos convertimos en esclavos de aquellas personas con las que estamos resentidos, transformándolas en amos de nuestra alma y existencia.

4. Restringe u obtaculiza severamente nuestras posibilidades de acción ya que el pasado reina sobre el presente.

5. Nos lleva a anticipar que en el futuro vamos a seguir siendo víctimas de injusticia y con ello alimentamos más nuestro resentimiento.

¿Cuál es el estado de ánimo opuesto al resentimiento?

La aceptación y la paz.

Decimos estar en paz cuando aceptamos vivir en armonía con las posibilidades que nos fueron cerradas, es decir, cuando aceptamos las perdidas que no están en nuestras manos poder cambiar:
"No puedo cambiar lo ocurrido y por lo tanto lo declaro cerrado".

Podemos relacionarnos con nuestro pasado desde el resentimiento o desde la aceptación. Cuando lo hacemos desde la aceptación podemos vivir en paz asumiendo que lo que
ocurrió en el pasado no necesariamente se va a repetir en el futuro.

¿Qué podemos hacer para abandonar el resentimiento y pasar a la aceptación y paz?

1. Identificar los juicios que forman parte del resentimiento y revisar si tienen o no fundamento.

2. Abandonar conversaciones internas o privadas del pasado que han venido alimentando nuestro resentimiento y atrevernos a hacer un reclamo.
Tengamos presente que el reclamar es muy diferente a plantear recriminaciones o quejas.

Al quejarnos o recriminar a alguien estamos culpando al otro por lo sucedido y avasallándolo con nuestros juicios. Nos ayuda a desahogarnos y a liberar nuestra rabia pero no fomenta ninguna acción reparadora sino por el contrario una conversación basada en recriminaciones mutuas que termina deteriorando más aún la relación.

Al reclamar buscamos eliminar la causa del resentimiento para poder de esta manera disolverlo.

El reclamo es un juego de lenguaje particular que involucra hacer afirmaciones, declaraciones, peticiones y poder llegar a establecer promesas de acciones que se hagan cargo del daño producido.

3. Hacer una declaración de perdón: ayuda a salir del resentimiento cuando el daño ocasionado es irreparable o cuando la reperación no llega a compensar la pérdida ocurrida.Para que exista un espacio para el perdón primero tiene que haber compasión o aceptación plena del otro, con sus limitaciones, cegueras, errores e incompetencias. Podemos perdonar sin que nos pidan perdón. Recordemos que el principal beneficiario no es el perdonado sino el que perdona. El perdón es el acto que nos libera del resentimiento cuando tenemos fundamento para culpar a alguien por su comportamiento. Con el perdón declaramos que no permitiremos que nuestro resentimiento interfiera en nuestras posibilidades de convivir y seguir coordinando acciones en el futuro. Esta es una consideración importante cuando estamos obligados a compartir el mismo espacio social y a convivir juntos.

4. Cerrar una relación: Cuando juzgamos que el daño que nos ha ocasionado una persona es tan inaceptable que no tiene sentido mantener una relación con esa persona ya sea por la magnitud del daño, porque fue recurrente o porque ya perdimos total confianza en esa persona. Podemos perdonar pero no estamos dispuestos a seguir manteniendo una relación con esa persona, de esta manera la forma de cerrar nuestra conversación de resentimiento puede ser la declaración del término de la relación (declaración del No o del Basta). A veces esto es lo que tenemos que hacer para hacernos cargo de nuestra dignidad.

¿Qué podemos hacer para evitar que surja el resentimiento?

1. Hacer promesas claras: verificar que todos los implicados escuchen la promesa de la misma forma y dejar bien en claro el compromiso que cada parte adquiere para cumplir sus promesas. La ambiguedad al formular promesas siempre es una fuente potencial de resentimiento. Sin embargo, conviene tener presente que dado que no existe la escucha perfecta -porque siempre escuchamos desde nuestra propia estructura de coherencia e historia personal- nunca vamos a saber con certeza cómo fueron escuchadas las promesas.

2. Compartir algunas conversaciones privadas: esto ayuda a no permitir que el resentimiento crezca cuando aparece e implica dejar abierto un espacio para el reclamo. Se basa en el acuerdo mutuo de compartir conversaciones privadas que juzgamos que pueden interferir en la forma como coordinamos acciones conjuntas. Es importante que ninguna de las partes se sienta amenazada cuando comparta una conversación privada. Se debe eliminar el temor de compartir estas conversaciones privadas, es decir, confiar que al hacerlo no se sufrirán consecuencias negativas.
Bueno ahora que ya sabes más acerca del resentimiento y de cómo superarlo, ya tienes la responsabilidad de hacerte cargo del mismo y de empezar a tomar acciones que te ayuden a desarrollar aceptación y alcanzar la paz que tanto deseas experimentar en tu vida.

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