domingo, 16 de agosto de 2009

Resignación vs Entusiasmo

"Nunca voy a conseguir un buen trabajo"

"Siempre seguiré siendo una persona tímida"

"Nunca voy a poder hacer realidad mi sueño de tener una casa propia en una zona residencial"

"Siempre voy a depender económicamente de mi esposo"


"Nunca voy a poder ingresar a la universidad"

¿Al leer estas frases te sientes identificado con esta forma de pensar o por el contrario piensas: "Qué absurdo, claro que va a poder superar sus dificultades y hacer realidad sus sueños"?. Si sueles tener pensamientos similares a los listados al inicio de este post es muy probable que vivas en el estado de resignación, si mas bien piensas que sí es posible el cambio estás habitando en el estado del entusiasmo.

Precisamente los líderes son aquellas personas que sí creen que el cambio es posible aún en aquellas situaciones en que la mayoría lo ve como algo imposible. Aún en tiempos de crisis, estas personas mantienen una actitud optimista y tienen la capacidad de inspirar a los otros para generar juntos el cambio deseado. ¿Te viene a la mente alguna persona que sea así?

Las personas que viven en la resignación tienden a ver las situaciones negativas de su vida como inmutables mientras que otras consideran que estas situaciones sí pueden cambiar. Estas personas no ven el futuro como un espacio de intervención que les permita emprender acciones que tengan un poder transformador sobre el presente. Suelen no ser conscientes de habitar en la resignación y se escudan muchas veces diciendo: "Es que yo soy realista" lo cual en verdad es un falso realismo.

El entusiasmo es el estado de ánimo que se contrapone al de la resignación. Una persona que habita en el entusiasmo ve el futuro como un amplio espacio de posibilidades de acción y donde las acciones poseen una gran capacidad para generar o construir nuevas realidades. Estas personas emprenden acciones que las ayudan a conseguir el cambio deseado.

¿Qué podemos hacer para salir de la resigación y pasar al entusiasmo?

  1. Examinar los juicios de la resignación y revisar sus fundamentos: “no se puede hacer nada aquí” , “haga lo que haga nada va a cambiar”. Al hacerlo podemos descubrir que los obstáculos que suponíamos que iban a interferir en nuestra capacidad para poder emprender acciones efectivas no existen o si existen pueden ser superados.

  2. Otras veces declaramos un dominio como inmutable porque no sabemos qué acciones eficaces concretas tomar para poder llevar a cabo un cambio. En estos casos se requiere que entablemos conversaciones que nos lleven a identificar posibles acciones que ayuden a generar el cambio deseado.

  3. Recurrir a las acciones reflexivas: de repente no tenemos a la mano la acción más eficaz para lograr el cambio deseado pero sí podemos emprender otra acción que más adelante nos lleve a esta acción que vemos como la más eficaz. Podemos probar con una acción X que después nos lleve a la acción Y, acción que es la más eficaz para lograr el cambio deseado.

  4. Aprender: el aprendizaje es una de las formas más importantes de alejar a las personas de la resignación. Hace que parezca alcanzable lo que pudo parecer imposible. A través del aprendizaje transformamos nuestros juicios de facticidad en juicios de posibilidad.

"La resignación es un suicidio cotidiano" (Balzac)