jueves, 10 de septiembre de 2009

El arte de hacer pedidos


¿Cómo te ves en el pedir?

¿Sabes pedir?

¿En qué aspectos de tu vida se te hace difícil pedir?

¿Puede estar ocurriendo que el área de tu vida en la que menos pides es en la que más necesitas recibir?

¿Esperas que adivinen lo que NO te atreves a pedir?

¿Qué posibilidades se te abren al pedir?

¿Qué posibilidades te estás cerrando por no pedir?

¿El no hacer peticiones o no saber hacerlas puede estar interfiriendo en el logro de tus metas?


Al hacer peticiones es importante tener en cuenta algunos aspectos:


  • Las peticiones son actos lingüísticos que nos permiten coordinar acciones con otras personas.

  • Los pedidos pueden dar inicio a una promesa y con ello incrementamos nuestra capacidad de acción y de logro de nuestros objetivos.

  • Nuestros pedidos pueden ser aceptados o rechazados, tenemos plena libertad para decir: “Si” o “No” a lo que nos piden.

  • Los elementos fundamentales de los pedidos son: orador (persona que hace el pedido), oyente (persona que recibe el pedido), acción futura (acción que se requiere realizar para cumplir el pedido), condiciones de satisfacción (la forma como deseamos que el pedido sea cumplido),trasfondo de obviedad (la relevancia del pedido que estamos haciendo)y tiempo (plazo de vigencia o para cuándo deseamos que nuestro pedido sea cumplido).

¿Qué problemas existen asociados al pedir?



  • No saber elegir bien a quién le vamos a hacer un pedido. Recomiendo que hagamos pedidos en función a la confianza que tenemos de que la otra persona pueda cumplirlo. Para ello es útil hacernos las siguientes preguntas: ¿esta persona es sincera, si acepta mi pedido puedo confiar en que realmente lo quiere hacer y lo va a cumplir?, ¿esta persona tiene las competencias necesarias para poder cumplir con este pedido? y ¿esta persona tiene credibilidad, tiene una historia que me demuestra que acostumbra cumplir con lo que promete o tiene más antecedentes de incumplimiento de promesas?

  • No hacer pedidos por diferentes razones:
  1. Por temor a mostrar debilidad o nuestras propias limitaciones (autosuficiencia): este temor suele estar presente en personas con problemas de auto estima y muy preocupadas por la impresión que generan a los demás, son personas que temen conectarse con su fragilidad inherente a su condición humana y sobretodo evitan revelar sus necesidades o limitaciones por temor a ser juzgados como “débiles”, “incompetentes”, “ignorantes”, etc. Muchas de estas personas quizás fueron criadas de una manera en que sus padres alimentaron exagerada independencia en ellas y les transmitieron el mensaje: “Tú puedes y debes hacer todo por ti mismo, no necesitas de nadie”, pueden ser personas que desde temprana edad se sintieron abandonadas y en la situación de tener que solucionar sus problemas por si solos.

    2. Por temor a incomodar: recuerdo que algunos de mis coachees me dicen que evitan pedir porque piensan que si lo hacen van a molestar o preocupar a los otros, señalan tener vergüenza de pedir. Estos coachees tienen el juicio: “Yo no debo pedir porque si lo hago voy a incomodar a la otra persona y no deseo hacerlo”. En coaching podemos hacer algunas preguntas para revisar junto con el coachee cuan fundado es dicho juicio: ¿Cuándo a ti te hacen pedidos cómo te sientes?, ¿De todas las veces que has realizado un pedido cuántas veces sentiste incomodidad en la otra persona?, ¿Qué pruebas tienes de que la otra persona se incomodó frente a tu pedido?, ¿Si la otra persona efectivamente se incomodó al escuchar tu pedido quién es el responsable de esa incomodidad, tú o ella?, ¿Cómo así eres tú el responsable de lo que la otra persona sintió?, etc.

    3. Por temor a que nuestro pedido sea rechazado: este temor está presente en personas que tienen el siguiente juicio: “Cuando yo hago un pedido mi pedido DEBE ser aceptado, si lo rechazan es TERRIBLE porque significa que ME ESTAN RECHAZANDO A MI COMO PERSONA, que NO ME QUIEREN LO SUFICIENTE o que SIEMPRE ME VAN A NEGAR MIS PEDIDOS” La intervención en coaching va dirigida a plantear preguntas al coachee orientadas a revisar la validez de las palabras que están destacadas con mayúsculas. Es importante tener en cuenta no personalizar el rechazo de nuestro pedido, no vivirlo como un rechazo personal o señal de poco cariño o consideración, ni tampoco como un rechazo definitivo y atemporal sino como un rechazo a este pedido puntual y en este momento en particular.

    4. Por evitar el tener que devolver el favor (“tas con tas”): hay personas que evitan hacer pedidos porque no quieren sentirse comprometidas a tener que hacer luego algo por la persona que atendió a su pedido. En estos casos conviene revisar cómo se está enfocando el tema de dar y recibir (¿cómo algo matemático?) y también revisar qué representa para esta persona el asumir compromisos (¿cómo se maneja esta persona con los compromisos? ¿cuál es su dificultad con los compromisos?, ¿por qué los evita?, etc.)
    No hacer pedidos claros y concretos. Muchas personas no saben expresar con precisión sus pedidos, formulan pedidos vagos o abstractos, les cuesta poder “aterrizar” sus pedidos o se van por las ramas, también suele ocurrir que muchas personas confunden hacer pedidos con expresar deseos o hacer demandas. Ejemplo: “Me gustaría que me lleves a la universidad” o “Llévame a la universidad” en vez de: “Te pido que por favor me lleves a la universidad”, “¿Podrías por favor llevarme a la universidad?. Recordemos que podemos expresarnos al mismo tiempo con cortesía y de forma directa, no sacrifiquemos la precisión por preocuparnos demasiado en ser amables o corteses.


  • No saber rehusar pedidos. Hay coachees que tienen la dificultad para poder rechazar pedidos y constantemente se ven abrumados por haber asumido muchos compromisos con diversas personas por no haber sabido practicar la declaración del: “NO”. Estas personas muchas veces asumen el rol de salvadoras del resto olvidándose de atender sus propias necesidades y deseos, pareciera ser que necesitan estar haciendo cosas por los otros para mantenerse ocupadas y no conectarse con sus propias necesidades y emociones, o que necesitan mostrarse como “buenas personas” para recibir el reconocimiento o cariño de parte de otras personas (por una historia de carencias afectivas y porque ellas mismas no han aprendido a amarse y auto reconocerse). Los costos de no saber rehusar pedidos son fuertes y muchos: el agotamiento que puede llevar a que la mente, el alma y el cuerpo se enfermen; la ansiedad por sentir que TIENEN que acceder a los pedidos que les hacen y de TENER que cumplir bien o casi a la perfección con los pedidos recibidos; y la inmensa frustración y dolor cuando las otras personas no les expresan reconocimiento, afecto y reciprocidad (vivir presos de los juicios y reacciones ajenas).


  • Al hacer pedidos no dejar claras las condiciones de satisfacción. Muchas veces tenemos el juicio de que la otra persona tiene que adivinar lo que queremos y cómo lo queremos y nos apoyamos en frases generadoras de muchos problemas de comunicación y de coordinación de acciones: “Pero si era obvio”, “estaba sobre entendido”, ”es tácito”, “ ¿es lógico que era así, no? “, etc. Durante el proceso de llegar a un acuerdo (hacer una promesa) ambas partes pueden negociar las condiciones de satisfacción, es decir, la persona que hace el pedido puede expresar cómo desea que su pedido sea cumplido y la persona que lo escucha puede hacer una contra oferta sobre la forma en que puede cumplir dicho pedido. Recordemos que es necesario que seamos muy precisos y claros al hacer nuestros pedidos, de no hacerlo nos queda negada la opción de hacer un reclamo al ver que nuestro pedido no fue atendido como lo queríamos. Reclamar es muy diferente a quejarnos. Sólo puede haber un reclamo válido y legítimo cuando el pedido y acuerdo al que se llegó resultó claro para ambas partes. El objetivo de hacer un reclamo es coordinar acciones que conduzcan a reparar el daño o consecuencias generadas por no haber cumplido satisfactoriamente con nuestro pedido. De lo contrario sólo nos queda quejarnos o expresar nuestro malestar pero ello no conduce a la solución del problema sino por el contrario a entorpecer la coordinación de acciones y crear “ruido” en la relación con la otra persona.

  • No establecer con claridad la fecha de cumplimiento del pedido. Al hacer un pedido nos vemos comprometidos a precisar el plazo de vigencia del mismo, es decir, a especificar para cuándo queremos que sea cumplido y la razón de lo mismo. Si no comunicamos dicho plazo de vigencia, la otra persona puede elegir atender nuestro pedido cuando a ella bien le parezca o pueda, y no tenemos la opción de hacer un reclamo válido y legítimo (al igual que en el caso anterior).

Te invito a reflexionar: ¿qué puedes cambiar en ti en relación a hacer o recibir pedidos? ¿qué acciones te compromtes a realizar para lograr este cambio?. Muchos éxitos!!


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