martes, 22 de diciembre de 2009

¿Quién soy? ¿Soy una oferta valiosa para los demás?


Quiero compartir con ustedes un cuento que encontré anoche revisando mis libros de coaching e invitarlos luego a reflexionar.


Un árbol confundido....

Había una vez un hermoso jardín en el que se cultivaban manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales. Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema: no sabía quién era.

- Te falta concentración - le decía el manzano- si realmente lo intentas puedes tener manzanas sabrosas. ¿Ves que fácil es? Mirame a mí cómo las produzco.

- No lo escuches- exigía el rosal. Es más sencillo tener rosas ¿Ves que bellas son?

Y el árbol desesperado intentaba todo lo que le sugerían y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado. Un día llegó hasta el jardín el buho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:

- ¡No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchisimos seres sobre la tierra! Yo te daré una idea. No dediques tu vida a ser como los demás quieren que seas. Sé tu mismo. Conócete, y para lograrlo, escucha tu voz.

Dicho esto el buho desapareció.

-¿Mi voz...? ¿Ser yo mismo...?, ¿Conocerme...? ¡Si yo supiera quién soy...! - se preguntaba el árbol desesperado, cuando de pronto comprendió...Cerró los ojos y dejó de oir los sonidos de alrededor y sus propios sentimientos y, por fin, pudo escucharse:

- Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. ¿Sabes quién eres? Eres un roble y Dios te creó para que crezcas grande y majestuoso, para que cobijes a las aves, des sombra a los viajeros, belleza al paisaje...Esta es la misión que El te dio. Para eso estás en este mundo. Cúmplela.

Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo que había sido creado. Asi comenzó a reconocer quién estaba siendo en este mundo: una oferta valiosa. Siendo quien era todos lo admiraron y respetaron. Y sólo entonces el roble comenzó a conocer la posibilidad de vivir feliz.

Algunas preguntas para reflexionar:
  • ¿Te preguntaste alguna vez quién eres?

  • ¿Has aprendido a escucharte?

  • ¿A quién le das autoridad para que te diga quién debes ser y a qué te debes dedicar en esta vida?

  • ¿Qué lograrías si sabes quién eres y cuál es tu misión en este mundo?

  • ¿Qué ganarías si conoces bien tus fortalezas y te constituyes como una oferta valiosa para los demás?
Muchas personas tienen dificultades para constituirse como ofertas valiosas para los demás dado que:
  • Les falta mejorar su autoconocimiento e identificar con claridad sus fortalezas y debilidades. Recordemos que no podemos ofrecer lo que no tenemos porque pondríamos en riesgo la confianza que nos tienen los demás. Recordemos que no hacer uso de nuestros talentos es un desperdicio y dejar de ponerlos -con ciertos límites sanos- al servicio de los demás refleja poca generosidad.

  • Asumen un rol pasivo en mostrarse como una posibilidad valiosa para los otros. No toman responsabilidad en hacerse conocer en lo que valen, sino que esperan ser descubiertas por los demás.

  • Si no son descubiertas pasan como inadvertidas como recursos valiosos para los demás y dejan de constituirse en ofertas valiosas para este mundo.

Reconocernos como ofertas valiosas para los demás y poner nuestras fortalezas, dones y talentos al servicio de los otros es una de las cosas que mayor sentido le puede dar a nuestra vida, es aquello que nos permite trascender y dejar huella en la vida de las personas, es una fuente inagotable de energía, alegría, gratitud y crecimiento personal. Lo comparto con ustedes porque es lo que vivo todos los días de mi vida, no es teoría es experiencia. Los invito a que se regalen la oportunidad de constituirse y de mostrarse como ofertas valiosas para este mundo.

2 comentarios:

Cecilia García-Robles dijo...

muy interesante tu blog. Te invito a visitarme:
http://auto-coachingmx.blogspot.com

Saludos

Patricia Flores Figueroa dijo...

Gracias, Cecilia. Pronto vistaré tu blog.

Saludos