martes, 10 de agosto de 2010

¿Por qué el verdadero cambio no ocurre de la noche a la mañana?

Seguramente hemos escuchado en más de una oportunidad frases tales como: "los cambios no ocurren de la noche a la mañana", "no hay una varita mágica que nos toque y por ello cambiemos de inmediato", "cambiar no es fácil, toma su tiempo", "nadie cambia si realmente no quiere hacerlo", etc.

Estas frases que escuchamos en la vida cotidiana y que son pronunciadas por personas que no necesariamente son expertas o especialistas en el tema del cambio encierran mucha sabiduría.

Prochaska, Norcross y Di Clemente, investigadores sobre el cambio, señalan en su libro Changing for good que los cambios exitosos se dan en 6 etapas:
  1. Pre contemplación: No estamos dispuestos a cambiar ya que no somos conscientes de que necesitamos hacerlo. Cuando nos encontramos en esta etapa acostumbramos pensar o decir: "Este problema lo tengo bajo control", "Finalmente no es grave, puedo esperar", "Se supone que debo cambiar pero no quiero", "Hay otras personas que están peor que yo", "El problema no soy yo, sino los otros...son ellos los que tienen que cambiar", etc.
  2. Contemplación: Nos planteamos el cambio y empezamos a tomarlo en serio. Comenzamos a tener la intención de cambiar y pensamos que ya es momento de hacerlo. Los pensamientos o frases típicas que reflejan que estamos atravesando esta etapa son: "Creo que sí necesito cambiar", "¿Y si ya empiezo a hacer algo para mejorar esto o para cambiar?", "Ya me estoy empezando a cansar de las consecuencias que me genera este comportamiento o problema", etc.
  3. Preparación: Nos ponemos objetivos concretos de cambio, empezamos a trazar un plan y reconocemos los costos del cambio (por ejemplo: dejar zona de comodidad, tolerar el sentir que "se nos mueve el piso", tolerar la incertidumbre de no saber lo que nos va a pasar, empezar a enfrentar ciertas situaciones que antes hemos evitado, etc.).
  4. Acción: Empezamos a dar los primeros pasos para cambiar y a definir el plan de acción a seguir para alcanzar nuestros objetivos de cambio, aceptamos los costos del cambio, identificamos recursos con los que contamos para poder cambiar, reconocemos obstáculos que pueden interferir en nuestro proceso de cambio y sobretodo estamos realmente comprometidos con nuestro cambio y lo demostramos a través de acciones concretas.
  5. Mantenimiento: Empezamos a hacer del cambio algo habitual, a que empiece a formar parte de nuestra vida. A pesar de que surgen tentaciones para retroceder logramos mantener nuestros nuevos comportamientos.
  6. Terminación: Hemos conseguido el cambio. Los nuevos comportamientos ya forman parte de nuestra vida, están arraigados y se mantienen a lo largo del tiempo sin mayor esfuerzo.
Reflexionando:
  • ¿Hay algo que yo realmente desee cambiar? ¿Qué es?
  • ¿En qué etapa de mi proceso de cambio me encuentro en este momento?
  • ¿Qué voy a hacer para pasar a la siguiente etapa de cambio?
  • ¿Cuán comprometido estoy en mi proceso de cambio?
  • ¿Qué tan dispuesto estoy a aceptar los costos del cambio que quiero lograr?
  • ¿Qué recursos voy a necesitar para avanzar en mi proceso de cambio?
  • ¿Qué está impidiendo que pueda avanzar en el cambio que busco lograr?
  • ¿Qué voy a hacer para vencer este obstáculo?

lunes, 17 de mayo de 2010

Felicidad y rentabilidad en la empresa



Hace unas semanas compré el último libro de David Fischman: La alta rentabilidad de la felicidad (2010). Es un libro que disfruto mucho al leerlo y que contribuye a ampliar mi mirada sobre la felicidad dentro del mundo organizacional.

En esta oportunidad deseo compartir con ustedes algunas de las conclusiones a las que llegó el autor, sobre el impacto de la felicidad en el clima laboral, a partir de dos estudios que realizó la UPC (2008 y 2009).

  1. Las personas más felices son más agradecidas por lo que tienen en la vida y aprenden a no adaptarse a lo bueno que les pasa. En la empresa no dan por hecho lo bueno que ocurre y expresan gratitud cuando esto sucede.
  2. Las personas más felices aprenden a perdonar más. En toda empresa se cometen errores, hay malos entendidos y se cometen injusticias muchas veces no premeditadas. Quienes tienen una actitud de perdón no guardan rencor, no contribuyen a la crítica y son más comprensivas con las equivocaciones.
  3. Las personas más felices son más positivas. Le prestan atención, interpretan y recuerdan lo que les pasa con un sesgo positivo. Acostumbran interpretar los hechos de una forma positiva y contagian su energía y entusiasmo a los demás. Saben ver oportunidades cuando enfrentan situaciones adversas y aprenden más de las mismas.
  4. Las personas más felices tienden a ser más bondadosas y a orientarse al servicio de los demás. Al sentirse más felices, les nace hacer felices a los demás. Tienden a trabajar mejor en equipo, a practicar más el reconocimiento, a ser más creativas y a manejarse en el trabajo no desde la competencia sino desde la cooperación.
  5. Las personas más felices tienen un claro sentido de propósito y saben que en la vida es importante dejar huella, trascender. Ven a la empresa y a su trabajo como medios para lograr esta trascendencia. Saben que a través de su trabajo pueden vivir su misión en la vida y al mismo tiempo contribuyen para que la empresa cumpla su misión.

Las conclusiones que plantea Fischman no hacen otra cosa que corroborar y legitimar lo que veo en mi práctica diaria como terapeuta y life coach: quienes invierten en su desarrollo personal se generan mayores posibilidades de éxito y de satisfacción en su área profesional y laboral.


miércoles, 21 de abril de 2010













Coaching para Padres

La crianza de los hijos plantea retos y desafíos, como también trae satisfacciones y alegrías. Sin duda el camino es arduo, pero no por eso la experiencia de la paternidad deja de ser maravillosa, más aún cuando vemos que nuestros esfuerzos se traducen en formar hijos que sean individuos fuertes y saludables tanto a nivel físico como a nivel emocional.

El coaching para padres es una estrategia de intervención que busca formar “padres coaches” de sus hijos a partir del aprendizaje y práctica de un conjunto de habilidades y competencias que les van a permitir educar y criar hijos felices y exitosos. Se busca ayudar a los padres a practicar una nueva filosofía de crianza, basada en el coaching, que contribuya a liberar su potencial y a ayudarlos a lograr sus metas.

¿Cuáles son las habilidades y competencias que necesitas aprender para ser un padre-coach?

  • Un “padre (o madre) coach” practica el coaching desde una postura de respeto, de amor incondicional y de aceptación de su hijo tal como es. Para lograrlo evita actuar desde su representación mental del “hijo ideal” que le gustaría tener y deja de lado los siguientes paradigmas: “Como padre yo siempre tengo todas las respuestas para las inquietudes y problemas de mi hijo”, “Las cosas se hacen así porque yo lo digo, porque soy su padre” y “Nadie mejor que yo para saber lo que es bueno para mi hijo y lo que necesita”.
  • El coaching para padres exige que tu trabajo como padre o madre se enfoque y desarrolle a partir de los sueños, de los objetivos y de las metas de vida de tu hijo.
  • Busca generar un clima de confianza y de seguridad dentro del hogar que promueva que tu hijo adquiera y desarrolle todos los recursos que necesita para convertirse gradualmente en la persona que él quiere ser.
  • Promueve la escucha activa, atenta y empática, creando espacios de comunicación con tu hijo para abordar sus experiencias personales y hablar de sus emociones. Cuando converses con tu hijo evita los interrogatorios (más aún si es adolescente), escúchalo con atención, no lo interrumpas y evita emitir juicios que descalifiquen sus emociones y sus opiniones. Es muy importante que en la comunicación con tu hijo busques “colocarte en sus zapatos” para ayudarlo a que se sienta entendido y acogido al hablar contigo.
  • Incentiva a tu hijo a establecer sus propias metas y a lograrlas. Sus metas deben ser concretas, realistas y que le resulten retadoras. A medida que los hijos crecen (especialmente a partir de los 16 años) van desarrollando nuevas competencias que les permiten poder plantearse metas a futuro. Como “padre coach” ofrécele a tu hijo algunos medios que necesita para alcanzar sus metas, y al mismo tiempo, enséñale a conseguir otros medios también necesarios.
  • Plantea a tu hijo “preguntas poderosas” que lo lleven a descubrir opciones, acciones, recursos, competencias y habilidades con las que él cuenta para lograr sus metas. Estas preguntas lo ayudarán a encontrar dentro de sí mismo las mejores respuestas. Las preguntas poderosas tienen las siguientes características: empiezan con las palabras “qué” /”para qué”/”cómo” (no se usa: “por qué”), están orientadas hacia la acción, hacia el futuro, hacia la meta, hacia los recursos y están basadas en la confianza que tienes en la valía de tu hijo y en su capacidad para lograr lo que se propone. Ejemplos de preguntas poderosas que puedes hacerle a tu hijo:
Ejemplos de preguntas poderosas que puedes hacerle a tu hijo:

¿Qué vas a hacer para lograr subir tus notas?

¿Qué necesitas para tener tu cuarto ordenado?

¿Qué harás después de que hayas terminado tu tarea?

¿Qué conductas puedes tener que te ayuden a llevarte mejor con tu hermano?

¿Cómo lograrás divertirte más cuando salgamos de paseo el domingo?

  • Ayuda a tu hijo a descubrir sus talentos y a liberar su potencial. Transmítele una visión optimista y de confianza en su capacidad para lograr lo que se proponga en la vida. Ten presencia en la vida de tu hijo e involúcrate en sus actividades –sin invadir su espacio personal- para poder conocer mejor sus intereses, gustos, fortalezas y habilidades. Ayuda a tu hijo a darse cuenta que para un mismo problema siempre hay múltiples soluciones, enséñale a evaluarlas en función a sus ventajas y desventajas, y finalmente promueve que tome acciones haciendo uso de sus habilidades y capacidades. Dale feedback. Festeja con él sus éxitos.
  • Enseña a tu hijo, a partir del uso de preguntas poderosas, a identificar aquellas actitudes, formas de pensar y comportamientos que lo limitan en la vida. Establece límites claros para su comportamiento y vigila su cumplimiento; en caso que los transgreda aplica con firmeza (sin ceder) consecuencias negativas razonables directamente relacionadas con las conductas inadecuadas que deseas corregir. Un “padre coach” al educar a su hijo cuida su autoestima y por lo mismo no lo humilla, no usa críticas destructivas ni agresión verbal ni física.
  • Propicia aprendizajes en tu hijo en base a la experiencia. Aprovecha toda oportunidad para ayudarlo a ganar aprendizajes. Le puedes preguntar: ¿Qué puedes aprender de esta experiencia? o ¿Qué puedes hacer diferente la próxima vez? Los “fracasos” o situaciones en las que no logramos lo que queremos en realidad son excelentes oportunidades de aprendizaje. Ayuda a tu hijo a no tener miedo a equivocarse ni a “fracasar” y hazlo con el ejemplo.
  • Genera una actitud de compromiso en tu hijo asignándole responsabilidades en casa. Desarrolla en él una dosis sana de autonomía. Recuerda que si lo sobreproteges lo único que lograrás es llenarlo de temores e inseguridades que no lo ayudarán a enfrentar los retos que le presente la vida.
  • Desarrolla la inteligencia emocional de tu hijo desde pequeño. Enséñale a reconocer sus propias emociones y las ajenas, a expresar adecuadamente sus emociones, a relacionarse con las personas desde la empatía y el respeto, a practicar en la vida una conducta asertiva (no pasiva ni agresiva).

Finalmente, si necesitas apoyo para desarrollar estas habilidades y convertirte en un “padre (o madre) coach” de tu hijo puedes recurrir a un profesional formado en coaching que reúna las competencias que se requieren para trabajar con padres de niños y adolescentes.

Patricia Flores Figueroa

Psicoterapeuta y Coach Profesional

Teléfonos: 448 - 9383, 99737- 4504 y 99405*2048

www.agape.com.pe

lunes, 22 de marzo de 2010

Taller Vivencial: Del miedo a la valentía.


En esta oportunidad te invitamos a participar en el Taller Vivencial: “Del miedo a la valentía. Una transformación para el logro de tus metas” que estaremos dictando en el mes de Mayo.

Se trata de un taller de coaching aplicativo y 100% práctico, que tiene como objetivo principal ayudarte a que aprendas a manejar de forma eficaz aquellos miedos que están actuando como obstáculos para el logro de tus metas personales y profesionales. De esta manera a lo largo del taller podrás observar un aumento en tu poder personal y autoconfianza, y además empezarás a tomar acciones que te vayan acercando a tus metas.


Coaches expositores
  • Patricia Flores Figueroa
  • Juan Carlos Caballero Ponce
Lugar del taller: Av. Bayletti 306 San Borja. Lima Outsourcing.

Fechas (4 sesiones): Miércoles 5, 12, 19 y 26 de Mayo.

Horarios: Las sesiones empezarán a las 7: 00 pm y terminarán a las 10: 00 pm.

El taller se desarrollará en un total de 12 horas presenciales, además de las horas adicionales de trabajo individual (entre sesiones) bajo la supervisión y feedback de los coaches.

Inscripción individual (pago al contado):

Tarifa promocional por cierre de inscripciones: 450 soles (incluye el IGV).

Precio anterior: 600 soles (incluye el IGV)

Incluye:
  • Material impreso.
  • Acompañamiento y apoyo de los coaches entre sesiones (vía virtual).
  • Coffee break.
  • Membresía en la comunicad ágape: gozarás de un 10% de descuento en nuestros servicios de life coaching (individuales y grupales). Podrás participar en reuniones mensuales dentro de un clima informal para compartir aprendizajes y seguir avanzando en tu crecimiento personal y profesional.
¿Cómo inscribirse en el taller?

Para solicitar tu inscripción te agradeceremos:
  1. Escribir a info@agape.com.pe expresando tu interés en participar.
  2. Llenar la ficha de inscripción al taller que se te enviará a tu correo y remitirla a info@agape.com.pe
  3. Realizar el depósito en la Cta. Cte. en soles del BCP: 194-1820393-0-07 a nombre de Procesos Ágape EIRL. Remitir el voucher al email: info@agape.com.pe
Más info acerca del taller:

miércoles, 27 de enero de 2010

Habilidades de un padre-coach

Norma Alonso, en su conferencia virtual: "Coaching para Padres", menciona 7 competencias básicas que debe tener todo padre que quiere educar a sus hijos desde la filosofía del coaching ("padre-coach"):
  1. Generar un clima de confianza y generador de recursos dentro del hogar que ayude al hijo a sentirse seguro para ser lo que quiere ser.
  2. Practicar la escucha activa: evitar los interrogatorios y compartir experiencias personales con los hijos para fomentar un clima de comunicación familiar.
  3. Establecer metas concretas y guiar al hijo hacia esas metas: empezar con metas pequeñas que sean realistas y que gradualmente vayan llevando al logro de metas más grandes. Cuando el hijo es adolescente ayudarlo a que establezca sus propias metas.
  4. Hacer preguntas poderosas que lleven al hijo a explorar opciones, recursos, competencias y habilidades con las que cuenta para lograr sus metas. Hacer preguntas orientadas hacia el futuro, hacia los recursos y hacia la acción (ej: ¿qué vas a hacer para lograr subir tus notas?, ¿qué cosas que ya tienes te pueden servir para lograr ser el capitán del equipo de futbol?).
  5. Descubrir talentos presentes en los hijos y desarrollarlos: tener presencia en la vida de los hijos e involucrarse en sus actividades para poder conocer mejor sus intereses, gustos y habilidades. Apoyarlos a que desplieguen sus destrezas.
  6. Propiciar aprendizajes: aprovechar toda oportunidad para ayudar a los hijos a ganar aprendizajes. Se les puede preguntar: ¿Qué puedes aprender de esta experiencia? o ¿Qué puedes hacer diferente la próxima vez?
  7. Generar compromisos asignándoles responsabilidades en casa teniendo en cuenta que el niño aprende a desarollar diferentes compromisos en función a las diversas responsabilidades que se le asigne.

lunes, 11 de enero de 2010

¿Cuál es nuestro temor más profundo?

“Nuestro más profundo temor no es el de ser inadecuados.
Nuestro más profundo temor es el de ser poderosos
más allá de toda medida.
Es nuestra luz, no nuestra oscuridad la que más nos asusta.
Nos preguntamos a nosotros mismos:
¿Quién soy yo para ser brillante,
extraordinariamente talentoso, magnífico?
En realidad, ¿quién eres tú para no serlo?”.

Nelson Mandela

viernes, 8 de enero de 2010

Rompiendo mitos sobre el miedo

Se dicen muchas cosas sobre el miedo, que no necesarimente son ciertas y que además suelen generar un impacto muy negativo en la vida de las personas: "Yo no le tengo miedo a nada", "Si tienes miedo eres cobarde", "No debes tener miedo", "Tener miedo es malo", "el miedo es una emoción negativa", etc.

El objetivo de este post es poder contribuir a desmitificar el miedo en base a una serie de preguntas y respuestas. Les pido que por favor tomen lo que planteo simplemente como la mirada profesional que tengo sobre el miedo desde mi experiencia como terapeuta y coach y no como "la verdad absoluta" que por cierto no existe cuando se trata de dar una opinión sobre algo.

1. ¿El miedo es innato o es una emoción que se aprende?

El miedo es una emoción básica y universal, con ella llegamos al mundo y la necesitamos para poder sobrevivir como especie humana. No en vano los bebés y niños pequeños sienten múltiples miedos que de acuerdo a su edad pueden ser considerados miedos normales: miedo a la ausencia de su madre, miedo a los ruidos fuertes, miedo ante rostros desconocidos, miedo a la oscuridad, entre otros y cuando lo sienten lloran, gritan o se esconden. A medida que crecen se espera que estos miedos vayan desapareciendo.

Hay determinados miedos que son aprendidos, tales como: el miedo a los temblores, a viajar en avión, a los espacios cerrados, a ciertos animales, a fracasar, a hacer el ridículo, entre otros. Los aprendemos generalmente a partir de experiencias muy desagradables que nos hayan pasado directamente a nosotros o a otras personas cercanas y de mensajes recibidos desde diversas fuentes: familiares, amistades, medios de comunicación masiva, etc.

2. ¿Cuándo aparece el miedo?

Cuando emitimos el juicio automático: "Puedo perder algo que para mi es valioso". Cuando este juicio se activa ante un peligro real se trata de un miedo sano que nos ayuda justamente a cuidar aquello que es valioso para nosotros y estamos corriendo el riesgo de perder. Sin embargo, generalmente ocurre que este mismo juicio se activa ante situaciones que realmente NO son peligrosas pero que las vivimos como tal.

3. ¿A qué acciones nos predispone el miedo?

Nos predispone principalmente a huir o atacar.

4. ¿Cuándo el miedo contituye un problema?
  • Cuando evaluamos como "peligrosas" situaciones o eventos que realmente NO lo son y al hacerlo activamos innecesariamente diversos mecanismos fisiológicos que nos llevan a presentar conductas de huida o de ataque que no cumplen ninguna función adaptativa y que más bien nos generan consecuencias negativas.

  • Cuando el miedo que sentimos es muy intenso y nos puede llevar a conductas de parálisis.

  • Cuando estamos ante situaciones realmente peligrosas y NO sentimos miedo, esto nos puede llevar a presentar conductas temerarias que pueden traer como última consecuencia la pérdida de la vida.
5. ¿Debemos esperar no sentir miedo para decidir enfrentar aquello que tememos?

No. Sería una historia de nunca acabar y correríamos el riesgo de vivir esclavizados por el miedo postergando indefinidamente la toma de acciones necesarias para nuestra vida.

"Valiente no es aquél que no tiene miedo sino aquél que con miedo y todo lo hace"

6. ¿Puedo desaprender miedos que no me sirven y más bien me generan problemas?

Por supuesto que sí. Cuando se tratan de fobias (miedos irracionales extremos que generan importantes limitaciones en la vida de una persona) se recomienda un apoyo farmacológico y/o psicoterapeútico. El enfrentar las situaciones temidas y tomar conciencia de que no se cumplen las consecuencias anticipadas es una de las mejores formas de ir venciendo el miedo. Cuando son miedos irracionales (sin base en la realidad) que pueden estar obstaculizando el logro de nuestras metas lo más recomendable es pasar por un proceso de coaching en el que se trabaje la emoción del miedo realizando intervenciones desde el dominio corporal y desde el dominio cognitivo (trabajo de fundar juicios, identificación y cambio de pensamientos irracionales, cambio de diálogo interior que alimenta el miedo, etc.).

¡Los invito a desafiar sus miedos irracionales y a manejarse en la vida desde una postura de valentía!