miércoles, 27 de enero de 2010

Habilidades de un padre-coach

Norma Alonso, en su conferencia virtual: "Coaching para Padres", menciona 7 competencias básicas que debe tener todo padre que quiere educar a sus hijos desde la filosofía del coaching ("padre-coach"):
  1. Generar un clima de confianza y generador de recursos dentro del hogar que ayude al hijo a sentirse seguro para ser lo que quiere ser.
  2. Practicar la escucha activa: evitar los interrogatorios y compartir experiencias personales con los hijos para fomentar un clima de comunicación familiar.
  3. Establecer metas concretas y guiar al hijo hacia esas metas: empezar con metas pequeñas que sean realistas y que gradualmente vayan llevando al logro de metas más grandes. Cuando el hijo es adolescente ayudarlo a que establezca sus propias metas.
  4. Hacer preguntas poderosas que lleven al hijo a explorar opciones, recursos, competencias y habilidades con las que cuenta para lograr sus metas. Hacer preguntas orientadas hacia el futuro, hacia los recursos y hacia la acción (ej: ¿qué vas a hacer para lograr subir tus notas?, ¿qué cosas que ya tienes te pueden servir para lograr ser el capitán del equipo de futbol?).
  5. Descubrir talentos presentes en los hijos y desarrollarlos: tener presencia en la vida de los hijos e involucrarse en sus actividades para poder conocer mejor sus intereses, gustos y habilidades. Apoyarlos a que desplieguen sus destrezas.
  6. Propiciar aprendizajes: aprovechar toda oportunidad para ayudar a los hijos a ganar aprendizajes. Se les puede preguntar: ¿Qué puedes aprender de esta experiencia? o ¿Qué puedes hacer diferente la próxima vez?
  7. Generar compromisos asignándoles responsabilidades en casa teniendo en cuenta que el niño aprende a desarollar diferentes compromisos en función a las diversas responsabilidades que se le asigne.

lunes, 11 de enero de 2010

¿Cuál es nuestro temor más profundo?

“Nuestro más profundo temor no es el de ser inadecuados.
Nuestro más profundo temor es el de ser poderosos
más allá de toda medida.
Es nuestra luz, no nuestra oscuridad la que más nos asusta.
Nos preguntamos a nosotros mismos:
¿Quién soy yo para ser brillante,
extraordinariamente talentoso, magnífico?
En realidad, ¿quién eres tú para no serlo?”.

Nelson Mandela

viernes, 8 de enero de 2010

Rompiendo mitos sobre el miedo

Se dicen muchas cosas sobre el miedo, que no necesarimente son ciertas y que además suelen generar un impacto muy negativo en la vida de las personas: "Yo no le tengo miedo a nada", "Si tienes miedo eres cobarde", "No debes tener miedo", "Tener miedo es malo", "el miedo es una emoción negativa", etc.

El objetivo de este post es poder contribuir a desmitificar el miedo en base a una serie de preguntas y respuestas. Les pido que por favor tomen lo que planteo simplemente como la mirada profesional que tengo sobre el miedo desde mi experiencia como terapeuta y coach y no como "la verdad absoluta" que por cierto no existe cuando se trata de dar una opinión sobre algo.

1. ¿El miedo es innato o es una emoción que se aprende?

El miedo es una emoción básica y universal, con ella llegamos al mundo y la necesitamos para poder sobrevivir como especie humana. No en vano los bebés y niños pequeños sienten múltiples miedos que de acuerdo a su edad pueden ser considerados miedos normales: miedo a la ausencia de su madre, miedo a los ruidos fuertes, miedo ante rostros desconocidos, miedo a la oscuridad, entre otros y cuando lo sienten lloran, gritan o se esconden. A medida que crecen se espera que estos miedos vayan desapareciendo.

Hay determinados miedos que son aprendidos, tales como: el miedo a los temblores, a viajar en avión, a los espacios cerrados, a ciertos animales, a fracasar, a hacer el ridículo, entre otros. Los aprendemos generalmente a partir de experiencias muy desagradables que nos hayan pasado directamente a nosotros o a otras personas cercanas y de mensajes recibidos desde diversas fuentes: familiares, amistades, medios de comunicación masiva, etc.

2. ¿Cuándo aparece el miedo?

Cuando emitimos el juicio automático: "Puedo perder algo que para mi es valioso". Cuando este juicio se activa ante un peligro real se trata de un miedo sano que nos ayuda justamente a cuidar aquello que es valioso para nosotros y estamos corriendo el riesgo de perder. Sin embargo, generalmente ocurre que este mismo juicio se activa ante situaciones que realmente NO son peligrosas pero que las vivimos como tal.

3. ¿A qué acciones nos predispone el miedo?

Nos predispone principalmente a huir o atacar.

4. ¿Cuándo el miedo contituye un problema?
  • Cuando evaluamos como "peligrosas" situaciones o eventos que realmente NO lo son y al hacerlo activamos innecesariamente diversos mecanismos fisiológicos que nos llevan a presentar conductas de huida o de ataque que no cumplen ninguna función adaptativa y que más bien nos generan consecuencias negativas.

  • Cuando el miedo que sentimos es muy intenso y nos puede llevar a conductas de parálisis.

  • Cuando estamos ante situaciones realmente peligrosas y NO sentimos miedo, esto nos puede llevar a presentar conductas temerarias que pueden traer como última consecuencia la pérdida de la vida.
5. ¿Debemos esperar no sentir miedo para decidir enfrentar aquello que tememos?

No. Sería una historia de nunca acabar y correríamos el riesgo de vivir esclavizados por el miedo postergando indefinidamente la toma de acciones necesarias para nuestra vida.

"Valiente no es aquél que no tiene miedo sino aquél que con miedo y todo lo hace"

6. ¿Puedo desaprender miedos que no me sirven y más bien me generan problemas?

Por supuesto que sí. Cuando se tratan de fobias (miedos irracionales extremos que generan importantes limitaciones en la vida de una persona) se recomienda un apoyo farmacológico y/o psicoterapeútico. El enfrentar las situaciones temidas y tomar conciencia de que no se cumplen las consecuencias anticipadas es una de las mejores formas de ir venciendo el miedo. Cuando son miedos irracionales (sin base en la realidad) que pueden estar obstaculizando el logro de nuestras metas lo más recomendable es pasar por un proceso de coaching en el que se trabaje la emoción del miedo realizando intervenciones desde el dominio corporal y desde el dominio cognitivo (trabajo de fundar juicios, identificación y cambio de pensamientos irracionales, cambio de diálogo interior que alimenta el miedo, etc.).

¡Los invito a desafiar sus miedos irracionales y a manejarse en la vida desde una postura de valentía!