viernes, 1 de junio de 2012


¡SOCORRO, HAY UN PADRE DE UN ADOLESCENTE EN CASA!
COACHING PARA PADRES

La verdad es que muchos hogares se han convertido en un campo de batalla debido a la independencia que los adolescentes están buscando. Muchos de ellos hablan de sus padres como si estuvieran refiriéndose a seres desagradables que les hacen la vida imposible.

Lo cierto es que la mayoría de veces los padres actúan en base al amor que le tienen a sus hijos, a veces acertarán y otras veces cometerán errores. Además hay que tener en cuenta que los padres de un adolescente generalmente tienen una edad que también está asociada a una serie de cambios y crisis.¡ Y vaya que sí es un reto tener que lidiar al mismo tiempo con los cambios propios de su edad  y con los cambios de sus hijos!
Desde mi punto de vista como hija, sugiero que los padres tengan en cuenta 3 aspectos:  
  1. Saber que no pierden autoridad ante sus hijos cuando buscan entrar en su    mundo y comprenderlo. Esto los ayudará a construir una buena relación y comunicación con sus hijos.
  2. Los hijos adolescentes también tienen buenas ideas que aportar.
  3. “¡Déjenme opinar!” es el clamor de miles de adolescentes.

Un día una adolescente se me acercó llorando porque había tenido un problema con sus padres. Comencé a aconsejarla, pero ella no paraba de llorar y me contó lo sucedido en casa. Hasta que en un momento dijo “¡Pero tú no conoces a mis padres! ¡Ellos son unos monstruos!... esa era la imagen que había quedado grabada en su corazón. Cuando los padres utilizan mal su autoridad, no escuchan e imparten disciplina sin dar explicaciones, lo único que están haciendo es poner un muro entre sus hijos y ellos, y el tema empeora si recurren a los gritos para resolver el problema.

Los padres siempre mencionan saber escuchar…pero realmente ¿saben escuchar?

La adolescencia es una edad en donde los chicos/as quieren tener la oportunidad de opinar, refutar y manifestar lo que piensan y sienten.
A continuación les mostraré un fragmento del libro “El Clamor de los Jóvenes”  de Timothy Smith (libro que les recomiendo). El autor menciona 7 clamores o pedidos de los jóvenes de hoy.

Es importante mencionar que estos 7 clamores han podido ser identificados a partir de un estudio realizado con más de 1,000 jóvenes a nivel mundial:

  1. Clamor por confianza: Los jóvenes son bastante ambiciosos para tener éxito, pero están confundidos acerca del significado, propósito y dirección de la vida. Necesitan guías confiables que conozcan el camino y crean en ellos.
  2. Clamor por amor: Los adolescentes se sienten amados cuando los abrazos y las palabras van acompañados del tiempo y del apoyo que sus padres les dedican.
  3. Clamor por seguridad: Los adolescentes sienten miedo de vivir en una cultura que no los protege, que los apura en entrar a  la adultez y que no les da aquellas herramientas y recursos que necesitan para manejar los problemas de la adultez.
  4. Clamor por un propósito: Cuando los adolescentes sienten que su vida tiene propósito, es decir, un para qué; se sienten más capaces y preparados para ocuparse de las demandas de la adolescencia.
  5. Clamor por ser escuchados: La mayoría de los adolescentes desearían tener una conversación seria con un adulto que se preocupe por ellos, ellos anhelan compartir sus opiniones y buscan adultos compasivos con quienes relacionarse.
  6. Clamor por ser apreciados: Los adolescentes anhelan ser considerados más importantes que otras cosas y prioridades en la vida de sus padres.
  7. Clamor por ser apoyados: Los jóvenes se sienten apoyados cuando sus padres los hacen partícipes en la toma de decisiones que los involucra.
Hay algo en los jóvenes que lleva a sus padres a pensar continuamente que han fracasado en su labor como buenos padres. El modo en que los padres tratan a sus hijos tiene consecuencias profundas y duraderas en la vida emocional de ellos. Como padre, siempre tenga presente que la vida familiar es la primera escuela de aprendizaje emocional y las más importante que tenemos.

Al educar y criar a sus hijos, los padres siguen algunos patrones de comportamiento que luego los hijos pueden terminar repitiendo al formar sus propias familias y al ejercer la paternidad.

Algunos de estos patrones son:

  1. Padres que ignoran habitualmente los sentimientos de sus hijos por considerarlos de poca importancia.
  2. Padres de carácter autoritario.
  3. Padres muy críticos o desaprobadores.
  4. Padres inmaduros e imprevisibles.
  5.  Padres indiferentes.
Muchos padres de adolescentes se quejan de que sus hijos son muy herméticos y poco comunicativos con ellos. Estos padres generalmente buscan “sacarles las palabras con cucharita” y entran en un tipo de interrogatorio cuando conversan con sus hijos. Al hacerlo lo único que consiguen es que sus hijos se cierren más y se alejen. Creo que los padres podrían ganarse la confianza de sus hijos e incluso terminar siendo sus confidentes si es que en el día a día empiezan a tomar más en cuenta los sentimientos y las opiniones de sus hijos, y les demuestran comprensión (sin juzgarlos) aún en aquellos casos en que puedan estar en desacuerdo. La disciplina y la formación de los hijos siempre debe estar fundada en el amor y en la construcción de puentes afectivos entre ambas generaciones.


Gabriela Chávez Verme.